A veces basta con ajustar la altura de una silla, modificar la posición de un monitor o enseñar cómo levantar peso correctamente. La ergonomía aplicada al trabajo busca justamente eso: adaptar las tareas a las personas, y no al revés. Una buena capacitación en ergonomía ayuda a prevenir dolores, contracturas, fatiga visual y lesiones por esfuerzo repetitivo, que son algunas de las causas más comunes de ausentismo laboral.
Invertir en ergonomía no requiere grandes presupuestos, pero sí una mirada atenta y la guía de profesionales que sepan detectar lo que muchas veces pasa desapercibido.
